Vas a verte y sentirte bien tal y como eres ahora
Yo también creía que mi talla definía cómo me veía.
También creía que tener más ropa significaba tener más posibilidades.
Y había algo más que llevaba años observando: cuando me veía bien, cuando me gustaba la imagen que veía en el espejo, algo dentro de mí también cambiaba.
Me sentía más segura. Más atractiva. Más yo.
De esas tres cosas que experimenté en primera persona nace prácticamente toda mi manera de entender y trabajar la imagen hoy.
Soy Zaida Muñoz, asesora de imagen, estilista y mentora, y llevo diez años acompañando a mujeres a verse y sentirse bien a través de su imagen.
Y sí: me encanta lo que hago.
Mi trabajo es una extensión de mí. Me permite crear, comunicar, enseñar, investigar, conocer a mujeres maravillosas y poner todo lo que sé al servicio de algo que para mí tiene muchísimo sentido: ayudar a una mujer a mirarse y reconocerse.
Porque después de todos estos años sigo teniendo clarísimo algo:
No necesitas otro cuerpo para verte bien.
Necesitas aprender a utilizar la ropa a favor del cuerpo que tienes.
Durante mucho tiempo pensé que era mi cuerpo el que tenía que cambiar
Antes de dedicarme a la asesoría de imagen, durante años fui yo la que intentaba amoldarse a la ropa.
Dietas, ejercicio muy exigente, controlar mi talla…
Había asociado verme bien con tener un determinado cuerpo.
Pero había algo que no terminaba de cuadrarme.
Caminaba por la calle y veía mujeres con cuerpos completamente diferentes al mío, con otras formas y otras tallas, y muchas veces pensaba:
“Qué estupenda va esta mujer.”
Y empecé a hacerme una pregunta muy sencilla:
¿Y si no es una cuestión de cuerpo? ¿Y si es una cuestión de cómo utilizamos la ropa sobre él?
Entonces descubrí el estilismo.
Y hubo un concepto que me voló literalmente la cabeza: la ropa dibuja visualmente sobre el cuerpo.
Los cortes, las líneas, los largos, los volúmenes, los tejidos y la manera en la que combinamos unas prendas con otras modifican la percepción visual de una silueta.
Aquello cambió por completo mi manera de mirar la ropa.
De repente, ya no era mi cuerpo el que tenía que amoldarse a ella. Era la ropa la que tenía que ponerse al servicio de mi cuerpo.
Y quise aprenderlo todo.
Me formé en asesoría de imagen y estilismo y empecé a entender técnicamente algo que yo ya había intuido observando a otras mujeres: no existe una única talla desde la que una mujer pueda verse bien.
Además, yo tenía alrededor de 30 años y soy la pequeña de diez hermanos. Tengo muchas hermanas mayores y había visto perfectamente cómo cambia el cuerpo de una mujer a lo largo de su vida.
Pretender depender de una determinada talla para gustarme significaba poner mi seguridad en algo que inevitablemente iba a cambiar.
No quería eso.
Quería aprender a verme bien tal y como fuera en cada momento de mi vida.
Y eso mismo es lo que hoy quiero para las mujeres con las que trabajo.
La ropa está al servicio de la mujer, no la mujer al servicio de la ropa
Para mí, estilizar un cuerpo nunca significa corregirlo.
No utilizo la asesoría de imagen para señalar todo aquello que supuestamente deberíamos esconder, disimular o cambiar.
Utilizo el estilismo para comprender.
Comprender qué hacen visualmente unas líneas, unos cortes, unos volúmenes o unas proporciones y aprender a utilizarlos conscientemente para crear la imagen que queremos.
Porque la ropa es una herramienta.
Puede ayudarnos a expresarnos, a reconocernos, a sentirnos atractivas, a ganar seguridad, a acompañar un cambio corporal o vital, a comunicar profesionalmente y, simplemente, a disfrutar muchísimo más de vestirnos.
Tu cuerpo puede cambiar.
Tu talla puede cambiar.
Tu vida puede cambiar.
Tú puedes cambiar.
Y quiero que tengas las herramientas necesarias para que tu imagen pueda acompañarte en cada una de esas etapas.
Sin esperar a adelgazar. Sin necesitar volver al cuerpo que tenías antes. Sin convertirte en otra mujer.
Tal y como eres ahora.
Y luego estaba mi armario…
Nací en 1984 y mi adolescencia coincidió de lleno con la llegada y expansión de todas aquellas tiendas en las que, de repente, podíamos encontrar ropa chulísima a precios muy accesibles.
Para mí aquello fue EL BOMBazo.
Me encantaba comprar.
Disfrutaba entrando en las tiendas, probándome ropa, encontrando cosas nuevas… y durante años compré prácticamente todas las semanas.
¿Mi criterio?
Me gusta → me lo llevo.
No pensaba cuántas veces iba a utilizar esa prenda.
No pensaba con qué otras prendas podría combinarla.
No pensaba qué necesidades reales de mi vida cubría.
Me gustaba. Podía comprarla. Y entraba en mi armario.
El resultado fue un armario inmenso.
Inmenso de verdad.
Y sí, me gustaba mi ropa. Y sí, tenía looks preciosos.
Pero tener muchísima ropa no hacía que vestirme fuera fácil todos los días.
No hacía que me viera bien con todo.
No garantizaba que tuviera opciones para todas las situaciones de mi vida.
Y tampoco evitaba que hubiera prendas prácticamente sin utilizar.
Cada vez era más consciente de que aquello no tenía demasiado sentido. No me gusta malgastar el dinero y tampoco me hacía sentir bien ver tanta ropa a la que apenas daba uso, aunque después la regalara.
Cuando empecé a estudiar asesoría de imagen, comprendí que el problema no era que necesitara seguir añadiendo prendas.
Lo que faltaba era un sistema.
Un armario no funciona mejor por tener más.
Funciona mejor cuando las prendas que contiene tienen sentido entre ellas, responden a tu vida y multiplican tus posibilidades.
De esa necesidad nació años después mi propio sistema: el Método 40/400.
Un método creado para conseguir aproximadamente 400 combinaciones a partir de 40 prendas estratégicamente seleccionadas.
Porque puedes tener menos ropa y, sin embargo, tener muchas más posibilidades.
Quiero que te sientas tú. La tú de ahora.
Este es, en realidad, el objetivo de todo mi trabajo.
No que tengas un armario bonito.
No que aprendas unas cuantas reglas.
Ni siquiera que consigas hacer combinaciones técnicamente perfectas.
Quiero que abras tu armario para vestirte para trabajar, salir a cenar, llevar a tus hijos al colegio, viajar, ir a una reunión, bailar, tomar algo con tus amigas o hacer cualquiera de las cosas que forman parte de tu vida real y puedas mirarte y pensar:
Esta soy yo.
Con tu edad de ahora.
Con tu cuerpo de ahora.
Con tu vida de ahora.
Con tus gustos, tu personalidad y todo aquello que quieres expresar.
Porque la seguridad, la confianza o la autoestima no aparecen automáticamente porque alguien te haya puesto una prenda bonita.
El reconocimiento es otra cosa.
Sucede cuando lo que ves fuera tiene sentido con quien eres dentro.
Por eso mi trabajo no consiste simplemente en decirte qué ponerte.
Te enseño a comprender tu silueta, definir tu estilo, construir un armario que responda a tu vida, combinar, utilizar el color y las proporciones, comprar con criterio y aprovechar de verdad las posibilidades de tu ropa.
Quiero darte herramientas.
Pero, sobre todo, quiero ayudarte a desarrollar algo que se queda contigo:
tu propio criterio.
Porque una transformación sostenible necesita tiempo
Después de diez años trabajando con mujeres reales he aprendido que una transformación profunda de la imagen no sucede haciendo tres looks bonitos una tarde.
- Necesita experiencia.
- Necesita probar.
- Vestirte.
- Equivocarte.
- Descubrir una combinación que jamás habrías imaginado.
- Ponerte algo y darte cuenta de que ya no tiene sentido contigo.
- Entender por qué una prenda funciona y otra no.
- Comprar de otra manera.
- Mirar tu cuerpo de otra manera.
Y repetir hasta que todo ese conocimiento deje de ser información y se convierta en criterio propio.
Por eso, cuando acompaño de manera integral a una mujer, lo hago durante seis meses.
No busco crear dependencia de una estilista.
Busco exactamente lo contrario:
que llegue un momento en el que no me necesites para saber quién eres cuando te vistes.
Diez años acompañando a mujeres reales
Durante estos años he acompañado a más de 500 mujeres de toda España a través de programas, cursos, formaciones y servicios de imagen.
He creado mi propia metodología, el Método 40/400, y una comunidad de decenas de miles de mujeres que cada semana aprende conmigo a mirar su cuerpo, su ropa y su imagen desde otro lugar.
10K email
4K+ YouTube
También he tenido la oportunidad de compartir mi trabajo y mi manera de entender la imagen en medios y espacios como:
Una conversación para conocerme un poquito más
En Lucía se Casa tuvimos una conversación larga y preciosa sobre mi historia, cómo nació mi manera de trabajar, mi filosofía, el Método 40/400 y por qué sigo defendiendo, después de todos estos años, una forma de entender la imagen basada en la autenticidad, el criterio y el bienestar.
Y cuando cierro el portátil…
Soy la pequeña de diez hermanos.
Me encanta viajar, conocer lugares nuevos y rodearme de personas de otros países, culturas y formas de entender la vida.
Amo el mar, el sol y los ritmos lentos.
Disfruto muchísimo de mis espacios sola: un café sin prisa, música, incienso, una vela, escribir, meditar, caminar o pasar unas horas sin necesidad de hacer absolutamente nada.
Me encanta bailar. Entreno, practico yoga y disfruto especialmente aprendiendo cosas que todavía no sé hacer.
Soy curiosa por naturaleza. Me gustan las personas con mundo propio, los proyectos, las conversaciones largas, descubrir sitios nuevos y esa sensación maravillosa de no saber exactamente qué puede aparecer después.
Estoy recientemente divorciada y vivo una etapa de mi vida que estoy disfrutando muchísimo.
Cada vez me gusta más pasar temporadas en lugares diferentes y llevarme conmigo mi pequeña oficina portátil: mi negocio me permite trabajar desde casa, desde una terraza, un café o prácticamente desde cualquier lugar en el que haya wifi.
Porque me encanta mi trabajo.
Y me encanta también toda la vida que existe alrededor de él.
Ahora hablemos de ti
Ya sabes bastante de mí.
Ahora me interesa saber dónde estás tú.
Quizá tienes muchísima ropa y aun así sientes que no tienes qué ponerte.
Quizá sabes vestirte, pero últimamente hay algo en tu imagen que ya no termina de representarte.
Quizá tu cuerpo ha cambiado.
Quizá ha cambiado tu vida.
O quizá has cambiado tú y todavía no sabes cómo trasladar todo eso a tu manera de vestir.
He creado un test de imagen gratuito para ayudarte a poner palabras a lo que está ocurriendo, identificar en qué punto estás y descubrir cuál puede ser tu siguiente paso.
Y si te apetece seguir compartiendo ratitos conmigo, también puedes encontrarme aquí: